Pero por dentro…
hay cansancio.
hay desgano.
hay una pregunta que vuelve cada vez más seguido:
¿para qué sigo haciendo lo que hago?
No es que no entendés lo que te pasa.
Al contrario: entendés demasiado.
Hiciste terapia. Leíste. Pensaste.
Sabés de vos, de tu historia, de tus patrones.
Desde la cabeza, todo cierra.
Y sin embargo, hay algo que no se mueve.
Un miedo silencioso.
Una parte tuya que sabe que está eligiendo chico.
Que quiere cambiar, pero no termina de animarse.
Que posterga decisiones importantes… incluso sabiendo que quedarse también tiene un costo.
Y en algún momento aparece esta pregunta, aunque no siempre la digas en voz alta:
Elegir cuando ya no alcanza con entender.
Elegir cuando sabés que algo tiene que cambiar,
pero no querés romper todo ni hacerlo sola.
Es un espacio seguro, donde podés volver a vos, acompañada.
Donde ordenás lo que hoy está mezclado: lo que sentís, lo que pensás, lo que venís sosteniendo de más y lo que ya no querés seguir cargando.
Tal vez:
no dormís bien y te cuesta descansar de verdad
tu trabajo ya no te representa, pero no sabés qué harías en su lugar
estás en vínculos donde no lográs poner límites
sentís que querés algo distinto, pero no sabés qué
tu autoestima está más baja de lo que mostrás
Sabés que no es una crisis pasajera.
Es una etapa que pide una decisión.
Y no, no es falta de claridad.
Es falta de sostén para animarte a elegir distinto.
No salís con una respuesta mágica.
Salís con algo mucho más valioso:
👉 un plan de acción posible
A veces es una pequeña acción concreta.
Otras veces es una decisión más profunda, incluso disruptiva.
Pero siempre es algo que baja a tu vida real.
Pasás de:
“No sé qué hacer con mi vida”
a:
“Me siento más segura con mis decisiones”
Sin años de terapia.
Sin tener que cambiar todo de golpe.
Con claridad, libertad y propósito.
Trabajo con una mirada integradora que combina:
Coaching
Creatividad
Constelaciones
Bioneuroemoción
A eso se suma algo clave:
mi experiencia en el mundo corporativo y una mirada sistémica que permite ver rápido dónde está el verdadero bloqueo y cómo empezar a moverlo.
No trabajamos solo desde la cabeza.
Trabajamos con lo que aparece en tu historia, en tus vínculos y en tu presente.
“Me sentía anulada como persona, como madre y como mujer. Hoy siento que puedo reencontrarme, reconocerme y empezar de nuevo.”
“Llegué con ansiedad y dificultad para poner límites.
Hoy lidero mi trabajo con claridad y una paz que antes no conocía.”
“En una sola sesión me ayudó a ver lo que no estaba pudiendo ver y me dio herramientas concretas para empezar a moverme.”
En ambos casos trabajo con la misma metodología y el mismo enfoque.
Lo que cambia es la dinámica.
En el proceso individual, el trabajo está 100% enfocado en tu situación personal. Cada sesión se adapta a lo que vos necesitás en ese momento y avanzamos con profundidad y foco uno a uno.
En el espacio grupal, el método es el mismo, pero se adapta a lo que propone el grupo. A veces el trabajo es colectivo, otras veces puedo facilitar en vivo a una persona, trabajar en parejas o proponer ejercicios grupales. El movimiento que se genera impacta en todas, aunque no todas estén trabajando su tema personal de manera directa.
El proceso es el mismo.
La diferencia está en cómo se transita.
Depende de la modalidad.
Proceso individual:
Para comenzar, se contrata un combo inicial de 4 sesiones.
Una vez finalizado ese proceso, podés seguir con sesiones adicionales de manera independiente, según lo necesites.
Espacio grupal:
Las sesiones se contratan semana a semana, y podés participar solo en las que sientas.
Si contratás 4 encuentros juntos, accedés a un descuento.
No hay permanencia obligatoria en ninguno de los dos casos.
En cualquiera de las dos modalidades, podés cancelar o reprogramar la sesión avisando con al menos 24 horas de anticipación.
Si no asistís y no avisás con ese plazo, la sesión se da por realizada y se pierde.
Esto es importante para cuidar el encuadre, el tiempo y el espacio de trabajo.
Si buscás profundidad, foco total en tu situación y avanzar más rápido sobre un tema puntual, el proceso individual es para vos.
Si querés probar de qué se trata, conocer cómo trabajo, sentir sostén grupal, avanzar de manera continua y acompañada, el espacio grupal es una muy buena opción.
Muchas mujeres comienzan en el grupo y luego pasan al individual.
Otras eligen sostenerse en el espacio grupal a largo plazo.
No hay un camino correcto: hay el que hoy te resulte más posible.
El pago se realiza por adelantado, antes de comenzar la sesión.
Podés abonar:
- por transferencia bancaria
- o con tarjetas, a través de Mercado Pago
No.
Podés llegar sin tener claro qué te pasa o qué querés cambiar.
El proceso está pensado justamente para ordenar eso, no para que vengas con la respuesta armada.
Lo único que necesitás es sentir que algo ya no va más y estar dispuesta a mirarlo.